jueves, 2 de septiembre de 2010



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De ese O a ti, es la ola que regresa para arrancarte el musgo de los ojos.


Los harapos que vagabundean tu carne,


la indigencia del corazón.


Y cuando las entrañas del océano te han devuelto de ese O,


el cielo responde con una sonora carcajada gris.


Admitámoslo, es tiempo de resguardarnos.



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1 comentario:

  1. Nos vas preparando y ¡zas! el ultimo verso,
    admitámoslo, es una verdad de piedra picada.

    Salud amigo

    Francesc Cornadó

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