martes, 2 de noviembre de 2010





.

Se fue, como se va todo lo que duele, dejando una herida permanente,


que se abre cuando estás realmente jodido.


Con el paso de los días, me detengo en la señal de tu recuerdo.


Inmóvil en el silencio de tu cintura.


Y como en un nido de nubes hambrientas que devoran el ascenso de mi último aliento,


llueve para siempre.
 
 
 
.

4 comentarios:

  1. Palpita mi mano indecisa
    intentando olvidar la voz en el vientre.

    Fluye el terciopelo a ras del silencio.

    No insinúo nada, sólo censuro mi mirada
    con pretextos que doblan la esquina
    al irse.

    Quieto, el asfalto baila sobre la acera,
    lo que arde se clava dentro,
    memorizado en temblores.

    Me encierro en ti hasta la médula.

    Trepando hasta tus líquidos
    te disparo con mis ojos de lluvia.

    Libero el paso a la sed
    y bebo de tu nombre con mi boca.


    Ío

    ResponderEliminar
  2. El tiempo cierra las heridas, quedan sin embargo, las cicatrices y el recuerdo permanece. Lo malo es el dolor y lo peor es el dolor gratuito.

    Salud

    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  3. Inmóvil en el silencio de tu cintura.... y llueve llueve para siempre.... muy bueno!

    ResponderEliminar
  4. Me gusta. Intenso y dulce. Flota en el aire mientras lo leo en voz alta.


    Aprecio tus comentarios! Siempre :)

    ResponderEliminar