domingo, 7 de noviembre de 2010




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Avanzas más y más lejos hasta donde se acaba el camino y empieza el océano.


Cae la tarde como las sabanas en una cama recién hecha,


y su quietud ahoga el grito que bordea un horizonte de metal recién pintado,


Tu corazón de funambulista en prácticas se precipita sobre la orilla.


Regresas antes de que la noche borre tus huellas,


y con la ola que se rompe en tu espalda se va otro latido.




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2 comentarios:

  1. Siempre andamos sobre la cuerda floja. Somos aprendices de funambulistas.

    Salud

    Francesc Cornadó

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  2. Termino de mirarme en una ola que me rompe,
    su rumor apagado es un océano.

    Todos los soles se han vencido delante de mí;
    me tenso en un verbo que desequilibra mis tobillos,
    y me hace caer.

    Parece que amanece, si cierro los ojos
    eres tú, y la orilla que se acerca
    me corta como cristal la piel.


    Ío

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