jueves, 11 de noviembre de 2010




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Retrocedes hasta el dibujo de su corazón en un cuerpo que no existe,


y lo celebras en la calle, porque una habitación se puso de parto.


Alguien ha salido a tu encuentro.


Regresa por el camino que te vio marchar, busca lo que tu sombra ya se ha llevado.


Y donde recoger una lágrima sea un recuerdo que vas a olvidar,


miras el hueco que interrumpe el cauce de sus manos.


Crece la tristeza a tus pies con una salada obstinación.



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2 comentarios:

  1. me gusta tu estilo!! y además me inspiras, que bien leerte otra vez... un saludo socio

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  2. El mar que sale del fondo del saco del lagrimal va inundando habitaciones, calles, sube por nuestros pies hasta el occipital y el dibujo de los corazones de desvanece, su tinta roja se diluye en el océano salado de la sinrazón, y los partos de la historia no son sinó abortos de venganzas y dolor. Y los partos más fecundos no podemos celabrarlos ni en la c alle ni en los palacios de invierno, porque ni éstos, ni los cuerpos deseados existen, las sombras se los llevaron.

    Salud

    Francesc Cornadó

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