domingo, 5 de diciembre de 2010


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Me dijiste que en otoño las segundas oportunidades se caían de los árboles,


y que el silencio es una bala que si se pierde te atraviesa el corazón.


Yo sigo esperándote, como la madera de un banco en el parque a la navaja,


como la basura al remolino en el callejón de un restaurante chino.


Hasta que el cráneo se ilumine con el agónico suicidio de la esperanza,


porque encontrarte es una sombra que en la noche me acompaña.





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3 comentarios:

  1. Anotada en el cuaderno está la espera,
    si la arranco no la olvido y llevarla siempre
    venciendo la inercia de la estación
    es un motivo de cordura impropia y de mí.

    Le digo a las letras que su invisibilidad
    repite siempre al revés las mismas dos palabras
    donde el viento cosquillea tu nuca,
    y el corte que quieres adivinar es una transmisión.

    No digas que buscarte en mi presencia
    llega a la madrugada y solo tú,
    porque la inmolación discurre paralela
    en la terraza interior.

    La luz abandona la noche
    cuando la sinapsis corre a tu encuentro silencioso.


    MÍo

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  2. Lo que cae de los árboles es el tiempo y las sombras, que en otoño son cada vez más largas, caen hasta desvanecerse como la sombra de Beatrice que también se desvanece después de pasar el puente.

    Salud

    Francesc Cornadó

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  3. eyyy sociooo siempre es inspirador leerte, buen poema!! un abrazo y felices fiestas.

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